Incluso cuando no fluye… sigo creando
Cuando intento distraer mi mente del trabajo, de la rutina, de las responsabilidades…
muchas veces termino en Instagram.
Veo videos de artistas que admiro,
y algo en mí se enciende.
Me alegra… me ilusiona… me inspira.
Hoy me pasó algo curioso.
Vi un reel donde explicaban cómo crear varios videos usando Canva con un prompt.
Y pensé:
“Ey… yo también puedo hacerlo, qué increíble.”
Lo guardé.
Fui directo a mi iMac.
Y lo intenté.
Seguí los pasos… una y otra vez…
y no salía nada.
(jajajaj… en serio, nada)
Al inicio me dije:
“a ver Rina, tranquila… seguro no lo estás haciendo bien”
Pero pasaban los minutos…
y seguía sin entender.
Y ahí apareció.
Esa voz interna que a veces llega sin avisar:
“Para esto no soy buena.”
Me frustré.
Me desanimé.
Cerré todo…
y volví a mis cosas.
Pero no estaba tranquila.
No tanto por no haberlo logrado…
sino por lo que me dije.
Esa frase… se quedó conmigo.
Y sin darme cuenta, volví a mi espacio.
Pero esta vez… con otra intención.
No para hacerlo perfecto.
Solo para no alejarme de mí.
Me senté.
Ordené algunos papeles que tenía cerca.
Puse música…
y empecé mi journal.
Sin presión.
Sin expectativa.
Solo dejando que fluya.
Y ahí… algo cambió.
Me volví a encontrar.
Me abracé en ese momento en el que entendí que, aunque a la primera no salga…
lo importante es continuar.
Porque no todo lo que intento me sale…
pero todo me acerca a mí.
Y quizá de eso también se trata crear:
de no irme de mí…
solo porque hoy no fue fácil.
Avanzo a mi ritmo, con intención y creatividad.